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Mostrando entradas de julio, 2016

De Abraham Lincoln a Nicolás Maduro por Andrés Miquilena.

De la proclamación de la emancipación de 1863 a la Resolución 9855 en el 2016.


El 22 de julio salía publicado en gaceta oficial Nº 40.950 el decreto en el cual el Ministerio de Trabajo podía establecer, de manera obligatoria una inserción temporal (60 días) de los trabajadores de las distintas empresas ya sean del sector público o privado, en otro tipo de actividades del estado para la reactivación del sector agroalimentario.
En otras palabras, a usted, querido lector, si es empleado ya sea de una compañía privada o una empresa directamente del gobierno le tocará, de manera obligatoria, sí, cual esclavos, trabajar sembrando yuca, ñame, platano, o aquello en lo que el Estado le considere mejor para usted.
Y aunque usted no lo acepte, es todo culpa de usted, usted es el culpable, no deje de leer, le explico porqué:
No sirvió por las buenas, intentaron por todos los medios hacerle conciencia de un huerto familiar, incluso se llego a la creación de un ministerio (Agricultura Urbana), pero …

Hoy volveré a esperar por ti.

Hoy volveré a esperar tu mensaje, a esperar que tu voz encuentre mi alma. Hoy aunque te parezca un poco pronto, o quizás y tarde, volveré a reecontrarme con el yo que te llevaste en la piel, volveré a salir a cantar al viento esperanzado de que el destino encuentre mi voz y la lleve a tus oídos, hoy volveré a esperarte desde éste lado del mar, aunque el destino depare fuertes tormentas o lluvias calmadas, sé que volveré a ver tus trazos por la misma esquina que un día te vi partir. No sé que esperanzas guardo, o como te imagino, se me dificulta el aire y las piernas ya me tiemblan, ya no soy el mismo jovencito que te despidió en éste mismo muelle, pero si es el mismo el deseo ardiente de volver a verte llegar, el mar no te ha tragado, ni la sal del desierto ha hecho desastres en tu piel blanda, lo sé porque de una u otra manera sigo escuchando como el corazón te late y salpican las olas como la tarde esa que te fuiste para no querer volver nunca más.  Hoy volveré a sentarme en la are…