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Mostrando las entradas etiquetadas como Relatos

Los idiotas; Por Andrés Miquilena

Imagen tomada de RunRun.es Vos creés que es muy fácil ser idiota. a veces, para ser idiota hay que aprender muchísimo, aprender, por ejemplo que hay que hablarlo todo y no callar nada, que hay que aprender a hablar sin saber de lo que hablamos a comer con la jeta abierta a no disculparnos; nosotros los idiotas no podemos aprender de nuestros errores tampoco podemos cuestionar nada... es un proceso duro, difícil que los idiotas pasamos; ser idiota no está mal los idiotas, por ejemplo nos gusta comer mucho y no dejarle nada a mi prójimo, a veces queremos enseñar a los que saben mucho más que nosotros y eso es difícil ¡reconocelo, tarado! nosotros los idiotas somos los primeros en ser heridos en la guerra y en morir; en éste club tan selecto de idiotas entran muchas personas ayer mientras conversaba con un miembro implacable en su idiotez me comentaba lo duro que ha trabajado para tener el grado que tiene, que llegar a...

Acordáte del 57; por Andrés Miquilena.

Creo no merecer ésta tortura, empiezo a verte por todos lados, en todos los lugares que frecuento te me aparecés, me falta un aire a la altura de tus brazos, me faltan tus labios platicando, tu voz mientras me leías los poemas de Buesa, que tanto te atacaban, y por ende te gustaban... Daría mucho para que volvás a acompañarme hasta la bodega de la esquina, con tu manera particular de quejarte por mi lentitud, o porque ya no hablo tanto, te molestaba mi silencio, pero era la manera de quererte que tenía, porque mis palabras te herían, callarme significaba gritarte un te quiero, un te amo, en mi lenguaje, en mi idioma, aunque nunca en el tuyo. Me has dejado sin la historia que representabas en mi nombre, me dejaste sin carisma, sin empatía, aún espero el momento en que pasás, para convencerte a toda costa de que hoy sí valgo la pena, que he cambiado, ya no te volveré a dejar, he aprendido la lección, ya podés volver, ven, que te extraño, que ésta plaza aunque esté repleta de gen...

El último baile; por Alejandra Nuñez.

Estaré al final del tunel, brillando. Ven. Pues lejos estaré si no cruzas la puerta. Ven Que al final de todo, está noche será eterna. Ven Prometo que no morirás, que empezarás a vivir de nuevo. Ven... Ven Acercate, solo un poco más, ¿No sentís como el aire se torna denso? Ven Que te espero, aquí, del otro lado de esas diimensiones mortales. Ven  Que prometo y será para siempre que estemos juntos. La noche apenas empieza, nene, ven y bailemos, ignora mis ojos opacos, mis labios blancos, sigue bailando, y ven, ignora mi ausencia de cabello, o la forma en la que te miran los demás, no bailas solo, bailas conmigo, ya pronto nos iremos, dejarás de gritar pronto, acercáte más, que sería poco gentil que te empujara, no sientas miedo, nada te pasará, sólo dejáte traer y caerás, vas a dormir... Luego despertarás...

Amigo, por Aída Niederheitmann

Imagen tomada de la Web. Hola, Hace mucho tiempo que no te escribo pero no ha sido por olvido. No escapará de tu observación que el tiempo cada vez pasa más rápido.  ¿Será la edad? Y entre momento y momento el recuerdo llega. Es triste pensar que nos convertimos en recuerdo pero… ¿Habrá algo mejor que el recuerdo? El recuerdo se vive a distancia quizá con algo de melancolía o simplemente como un recurso. Este día, navegando por Internet, me encontré con una amiga (su fotografía) que no había visto hace un montón de años.  ¡¡Me sorprendí!! No la hubiera reconocido a no ser por el seudónimo que usaba en sus textos literarios. Siempre se descubre el paso del tiempo y éste ha dejado sus huellas en esa amiga, que en su momento brillaba como poetisa y actriz le vi en  varias interpretaciones y ciertamente convencía al espectador.  Realmente no sé porque te cuento todo esto, ¿Será porque se me ha agotado el diálogo inteligente? O podría ser por...

Monólogo XIII por Aída Niederheitmann

Pensando en el después dejamos de pensar en el ayer y vemos como los días nos acercan a una nueva realidad.  Y es que ubicamos los acontecimientos en el justo lugar en los que fueron vividos.  Inmóviles, incoloros los días, con dolor, sin dolor porque ya no sientes el dolor que te ocasionaron ahora miras al después y florecen tus pensamientos porque cada instante es una nueva expresión de vida. Podríamos decir que utilizamos aquellos días únicamente como un recurso para expresar un acontecimiento muerto al que paradójicamente damos vida. Ahora muerto, pero que en su oportunidad torturó tu mente y tu sentimiento hasta exprimirlo en el dolor con sabor a sal. Muchos de ustedes se preguntarán ¿Por qué cuando escribimos nos dejamos llevar por el sentimiento de melancolía o de dolor?  Pero no es cierto, esos sentimientos se han eliminado en el mismo momento que se elimina el recuerdo, el que se elimina con el magnífico espacio por no decir tiempo, porque...

Voltearás a verme por Andrés Miquilena

Algún día voltearás a verme, lo sé. Ese día llegará, quizá y no sepa cuando ni cual será la razón por la cual voltees, sé que me mirarás, que entraré en tus ojos, que se te hará difícil ignorarme y mi alma te dirá la firmeza de éste amor en el cual hoy no crees, sé que al mirarme notarás la ausencia que te hago, que aunque no me conozcas aún, lamentarás el hecho de no hacerlo, así es la vida, así son los ojos, así es el amor, entra sin avisar y sin avisar también dispara. Aquí estaré esperando el cruce de tu mirada y la mía, estaré vigilando tus pupilas, me conocerás por la mirada, me reconocerás de otras vidas, de aquella vida que ayer vivimos, que hoy no quieres volver a mirar, pero que indistintamente de lo que quieras o no, lo harás, voltearás porque te lastimaran, porque sabrás que nunca debiste partir, que estabas conmigo y aunque habían cosas que te herían, era yo quien lograba sanarte, añorarás cada instante, cada segundo que tardamos vendando tus heridas. Voltearás...

Entonces... Qué es el amor? por Alejandra Nuñez

Es fuego que consume, es también agua que no cesa. Es también sangre que riegas. Es una noche que no suena, que no despierta, que acurruca. Es un beso que muerde, y que también sana. Es también una vuelta de la vida, una pirueta del azar, o un choque del destino. Es mar que no culmina, un cielo intacto. Es vapor que asciende, lluvia de vida. Sabemos que también es un volcán de nubes. Es una tarde gris. Es un melómano sordo. Es también toda la vida que nos hace falta. Es... ¿Un sueño roto? No sabemos con exactitud que es, podemos describirlo, pero no verlo, podemos sentirlo y como nos patea el estomago, pero nunca terminaremos de definirlo, lo conocen los niños y mis abuelos juran haber pasado de largo en su camino, son razones también para nunca dejar ir a quienes amamos, no es un concepto, es una verdad. Decía mi viejo que el amor era su madre, y no nos engañaba, aunque para mi siempre lo fue la mía. .  El amor es u...

Monólogo XV Por Aída Niederheitmann

Este domingo me quedé sin ti.  Caminé la ciudad desde la madrugada hasta el anochecer y ¿Sabes? No me cansé te busqué por todas partes, por  las calles asfaltadas, por el campo, por la playa; te busqué en la iglesia del pueblo más cercano hasta en el viento te busqué ¿Y sabes? No me cansé. Te busqué entre las flores del jardín, entre los abrazos anónimos y las sonrisas fingidas, entre los buenos días y las buenas noches y, no te encontré.  Te busqué  entre el bullicio de la discoteca, dentro de una copa de vino, y pues…no te encontré. Te encontré en el sueño, en la memoria perdida, en el recuerdo escondido te encontré, y  allí no te busqué.

El suspiro por Aída Niederheitmann

L a historia la traemos impresa en la piel como  tatuaje  bien definido.  T ambién  en cada suspiro. Si te das cuenta  el suspiro es una franja  de historia  que se desprende  y vuela sin retorno.

Procura traerme de vuelta por Alejandra Nuñez.

Es de tarde, aunque me encantaría que fuera un cielo estrellado y oscuro quien acompañe éstas letras, no toca hoy. Te escribí ayer, esperanzado de conseguir una respuesta, de saber de ti por medio de lo que expresas en letras, pero no fue así, aún a día de hoy espero respuesta, hoy soñé contigo, no recuerdo que eras ni como te veías, sé que eras tú porque te siento, porque te sé, porque descifré aún estando contigo el extraño lenguaje que bombeas cuando tu corazón late, no recuerdo que soñé, solo recuerdo que fue contigo, y me levanté curiosamente sobresaltada, me encontré con una verdad que me mancha el presente, y es que no estás conmigo, no estás aquí. El pasado se encargo de jalarte hacia él, absorbió parte de ti, y solo me dejo cenizas de la llama que encendíamos juntos, no hace mucho, espero volverte a encontrar hoy, de éste lado de la dimensión que nos separa, espero y reencontrarme en un futuro contigo, que la fuerza que te mueva a volver sea la misma que te...

Ciudad en los ojos por Samuel Miquilena

Vives en cualquier parte de éste mundo, pero muy cerca de mi, en la ciudad de mis ojos. Donde vives sin darte cuenta que todo lo que veo no es el mundo, pero si es una ciudad muy tuya. A veces me quedo mirando por la ventana desde mi cama entonces te veo sin estar, cierro los ojos y también te veo riendo en conversaciones diarias con tus amigas y, también te veo en cualquier tontería que dijiste en el salón de clases. Ni sabes que todo ésto lo escribo es porque te estoy observando, ni sabes que te estoy mirando, te me pegaste a la vista, te me hiciste eterna. Cuando todo está en silencio te escucho, te estás yendo de éste mundo para mis ojos, para mis sueños, para tu ciudad, la que está ahí donde estoy mirando. Samuel Miquilena.

Hoy volveré a esperar por ti.

Hoy volveré a esperar tu mensaje, a esperar que tu voz encuentre mi alma. Hoy aunque te parezca un poco pronto, o quizás y tarde, volveré a reecontrarme con el yo que te llevaste en la piel, volveré a salir a cantar al viento esperanzado de que el destino encuentre mi voz y la lleve a tus oídos, hoy volveré a esperarte desde éste lado del mar, aunque el destino depare fuertes tormentas o lluvias calmadas, sé que volveré a ver tus trazos por la misma esquina que un día te vi partir. No sé que esperanzas guardo, o como te imagino, se me dificulta el aire y las piernas ya me tiemblan, ya no soy el mismo jovencito que te despidió en éste mismo muelle, pero si es el mismo el deseo ardiente de volver a verte llegar, el mar no te ha tragado, ni la sal del desierto ha hecho desastres en tu piel blanda, lo sé porque de una u otra manera sigo escuchando como el corazón te late y salpican las olas como la tarde esa que te fuiste para no querer volver nunca más.  Hoy volveré a sentarme ...

Ya el camino lo conoces por Andrés Miquilena.

Me cuentan que mueres por volver, pero que te serás más fácil morir que seguir aguantando el dolor que te provoco. Que aunque sea difícil para ti sobrellevarlo, te extraño, como un idiota, como un novato, como aquel que perdió su norte, y ahora trata de avivar el horizonte e intenta reanimar las auroras, para poder encontrarse. Porque para mi todo es una conspiración, conspiras en mi contra, te desapareces, dejas una carta con manchones, poco arreglada, con un olor a humedad, con una tinta que se ha borrado, quizá y quiero pensar que no fueron tus lagrimas quienes borraron parte de de ella, pero todo es hipotético menos la realidad con la que hoy me encuentro, que te fuiste, que ya no encuentro tu olor, que ya no recuerdo la fragancia que expulsaban tus cabellos, ni la manera en que solías arquear tus mejillas. No te digo que estoy feliz de haberte conocido, porque preferiría no haberlo hecho antes, ni nunca, no haber reconocido la felicidad y caer en éste po...