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Amigo, por Aída Niederheitmann

Imagen tomada de la Web.




Hola, Hace mucho tiempo que no te escribo pero no ha sido por olvido.

No escapará de tu observación que el tiempo cada vez pasa más rápido.  ¿Será la edad? Y entre momento y momento el recuerdo llega.

Es triste pensar que nos convertimos en recuerdo pero… ¿Habrá algo mejor que el recuerdo? El recuerdo se vive a distancia quizá con algo de melancolía o simplemente como un recurso.

Este día, navegando por Internet, me encontré con una amiga (su fotografía) que no había visto hace un montón de años.  ¡¡Me sorprendí!! No la hubiera reconocido a no ser por el seudónimo que usaba en sus textos literarios.

Siempre se descubre el paso del tiempo y éste ha dejado sus huellas en esa amiga, que en su momento brillaba como poetisa y actriz le vi en  varias interpretaciones y ciertamente convencía al espectador. 

Realmente no sé porque te cuento todo esto, ¿Será porque se me ha agotado el diálogo inteligente? O podría ser porque cada año se me agudiza más la contemplación de los efectos del paso del tiempo.  A la vez que se contempla en el exterior se contempla en uno mismo.

Lo interesante de todo esto es saber que conservas tu consciencia, que aún puedes discernir lo verdadero de lo falso y que conservas tu capacidad de sentir la vida y de amar.

He pensado mucho en ti y en este distanciamiento. pero no creas, no es distanciamiento te tengo presente y siempre pienso en escribirte.  Pero me sucede igual que con el teléfono me paso la vida diciendo no pasa este día sin que llame a fulano o zutano y nunca lo hago.  Claro que ya sabemos que el teléfono es algo que siempre he pensado que nunca debió de existir lo considero la máquina más falsa inventada.  Y ahora, con esto de los celulares que terminas dejándolo olvidado para que no controlen tus  lugares de refugio y no intervengan en tus silencios.

A veces son necesarios, claro,  para hacer una cita de cualquier índole pero hasta allí, para una conversación larga quien sabe.  Al menos que estés en el otro lado del charco y no  te puedas ver para poder concertar una cita.


Lo cierto es que estoy aquí presente escribiéndote esperando tu respuesta para saber que ha sido de tu vida.

Siempre pienso en ti amigo, con el mismo cariño.

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